La infancia en situación de riesgo social. Detección del riesgo social. El maltrato infantil: detección y notificación del maltrato infantil. Programas de apoyo a menores en situación de riesgo y maltrato. Evaluación de la intervención socioeducativa con menores
1Un niño está en situación de riesgo social cuando su desarrollo o bienestar se ven perjudicados, sin llegar a la gravedad que justifica separarlo de su familia.
2El riesgo depende del equilibrio entre factores de riesgo y factores de protección del niño, de su familia y de su entorno (modelo ecológico).
3El maltrato infantil incluye toda acción, omisión o trato negligente que priva al niño de sus derechos y bienestar; puede ser físico, emocional, sexual, por negligencia o institucional.
4Detectar es reconocer indicadores físicos y de comportamiento en el niño y en la familia; la escuela infantil es un lugar privilegiado para hacerlo.
5La LOPIVI obliga a toda persona a comunicar indicios de violencia y refuerza ese deber en los profesionales de la educación.
6Los programas de apoyo van de la prevención universal a la intervención familiar, la preservación, la reunificación y las medidas de protección.
7Evaluar la intervención socioeducativa supone valorar necesidades, diseño, proceso y resultados, con indicadores y con la participación del niño y la familia.
Temario
7 apartados
1La infancia en situación de riesgo social
Riesgo social: situación en la que el niño ve perjudicado su desarrollo personal, familiar, social o educativo, su bienestar o sus derechos, sin la gravedad que exige separarlo de su familia.
Diferencia clave: en el riesgo el niño permanece en su familia y se interviene con ella; en el desamparo la entidad pública asume la tutela.
Se interviene desde los servicios sociales de atención primaria con un proyecto de intervención social y educativo familiar, en coordinación con la escuela, la sanidad y otros recursos.
Modelo ecológico (Bronfenbrenner, aplicado al maltrato por Belsky): el riesgo surge de la interacción entre el individuo, la familia, la comunidad y la cultura.
Otros modelos explicativos: psiquiátrico o psicopatológico (centrado en los adultos), sociológico (estrés social y pobreza) y centrado en la interacción padres-hijo.
2Factores de riesgo y de protección
Factores del niño: prematuridad o bajo peso, discapacidad, enfermedad crónica, temperamento difícil, hijo no deseado.
Factores familiares: consumo de alcohol u otras drogas, trastornos mentales no tratados, violencia de género, historia de maltrato en la infancia de los padres, expectativas poco realistas, aislamiento.
Factores sociales: pobreza, desempleo, vivienda inadecuada, falta de red de apoyo, marginación y aceptación cultural del castigo físico.
Factores de protección: apego seguro con al menos un adulto, buena autoestima, red de apoyo familiar y social, estabilidad económica, habilidades parentales y acceso a servicios.
Resiliencia: capacidad de afrontar la adversidad y salir fortalecido. La escuela infantil la favorece con vínculos estables, rutinas y un clima de afecto.
3Detección del riesgo social
Detectar es reconocer o identificar una posible situación de riesgo o maltrato. Cuanto antes se detecta, mejor es el pronóstico.
Indicadores en el niño: falta de higiene, ropa inadecuada, hambre, cansancio, enfermedades no atendidas, retrasos en el desarrollo, absentismo, llegar pronto y marcharse tarde.
Indicadores de comportamiento: tristeza, retraimiento, miedo a los adultos o a volver a casa, agresividad, conductas regresivas y conductas sexualizadas impropias de su edad.
Indicadores en la familia: explicaciones incoherentes sobre lesiones, desinterés por el niño, trato despectivo, castigos desproporcionados y falta de seguimiento sanitario.
Un indicador aislado no prueba nada: hay que valorar su intensidad, frecuencia y combinación, y registrarlo por escrito de forma objetiva.
Herramientas: observación sistemática, registro anecdótico, entrevistas con la familia, coordinación con el equipo y con los servicios sociales y sanitarios.
4El maltrato infantil: concepto y tipos
Kempe describió en 1962 el 'síndrome del niño apaleado', que impulsó el estudio científico del maltrato infantil.
Maltrato físico: acción no accidental que provoca daño físico o enfermedad, o pone al niño en grave riesgo de sufrirlos.
Negligencia o abandono físico: no se atienden las necesidades básicas (alimentación, higiene, vestido, salud, supervisión, educación).
Maltrato emocional: rechazo, insultos, amenazas, aislamiento o aterrorizar al niño. Abandono emocional: falta persistente de respuesta a sus necesidades de afecto y contacto.
Abuso sexual: implicar al niño en actividades sexuales por parte de un adulto u otra persona en situación de poder. Explotación: laboral o sexual.
Otras formas: maltrato prenatal, síndrome de Münchausen por poderes (el adulto inventa o provoca síntomas al niño), exposición a la violencia de género y maltrato institucional.
La LOPIVI define la violencia de forma amplia: incluye el castigo físico, humillante o denigrante, el descuido, el ciberacoso, la violencia de género y la trata, entre otras.
5Detección y notificación del maltrato infantil
LOPIVI: toda persona que advierta indicios de violencia sobre un menor debe comunicarlo de forma inmediata a la autoridad competente.
Deber cualificado: el personal de centros educativos debe comunicarlo a los servicios sociales y, si hay peligro para la salud o integridad del niño, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y/o al Ministerio Fiscal.
Notificar no es denunciar: es transmitir información para que los servicios competentes valoren el caso. No hace falta tener pruebas; bastan indicios razonables.
En el centro educativo se sigue el protocolo establecido: registro, comunicación a la dirección, cumplimentación de la hoja de notificación y envío a los servicios sociales.
La LOPIVI crea en todos los centros educativos con alumnado menor de edad la figura del coordinador o coordinadora de bienestar y protección.
Hoja de notificación y registro: el RUMI (Registro Unificado de casos de sospecha de Maltrato Infantil) recoge con criterios comunes las notificaciones de distintos ámbitos.
Tras la notificación: investigación, valoración de la gravedad (leve, moderada o grave), plan de intervención y seguimiento. Se protege la confidencialidad de la información.
6Programas de apoyo a menores en riesgo y maltrato
Prevención primaria (toda la población), secundaria (grupos en riesgo) y terciaria (cuando ya existe maltrato, para reducir el daño y evitar que se repita).
Programas de parentalidad positiva y escuelas de familias: mejoran las habilidades para cuidar, educar y poner límites sin violencia.
Programas de intervención y preservación familiar: buscan que el niño permanezca con su familia en condiciones de seguridad y evitar la separación.
Programas de reunificación familiar: preparan el regreso del niño a su familia tras una medida de protección.
Programas de acogimiento familiar y residencial, apoyo psicológico y terapéutico a víctimas y centros de día o de apoyo socioeducativo.
En la ciudad de Madrid, los Centros de Atención a la Infancia (CAI) son servicios sociales especializados en la atención a niños y adolescentes en situación de riesgo grave.
7Evaluación de la intervención socioeducativa
Evaluar es recoger información de forma sistemática para valorar la intervención y tomar decisiones de mejora.
Momentos: inicial o diagnóstica (necesidades), continua o de proceso (formativa, para ajustar la intervención) y final (sumativa, resultados).
Objetos: necesidades, diseño del programa, proceso de aplicación, resultados e impacto a medio y largo plazo.
Técnicas: observación, entrevistas, cuestionarios, escalas, registros, análisis de documentos y reuniones de coordinación.
Indicadores útiles: asistencia y evolución del niño, mejora de las habilidades parentales, reducción de factores de riesgo y aumento de los de protección.
Buenas prácticas: evaluación interna y externa, trabajo en equipo interdisciplinar, participación del niño y de la familia, y confidencialidad de los datos.